Confesión N°10 Soledad
28 de julio, 2026
Volví a ser mala para dormir, despertarme 5 veces durante la noche,
o levantarme a las 5,
o no poder quedarme dormida hasta las 5,
555, the number of the insomnio.
no siempre es el frio,
no siempre es la canelita,
suelen ser mis pensamientos.
Que reemplazan mis sueños, necesito doparme pa dormir piola,
pero no siempre quiero,
me siento débil.
¿Cómo no puedo ni dormir?
Recuerdo que cuando más chica, pero no tan chica por desgracia, me desvelé una noche sin poder cerrar por más de 2 segundos
los ojos porque tenía miedo,
paranoia,
no sé de qué, pero el miedo me comía por todas mis extremidades como si ya estuviese muerta y las lombrices del miedo me
convertían en abono para enterrar gente que se duerme para siempre.
Por desgracia yo no,
yo tenía miedo y lombrices.
Hasta que dejé de dormir sola,
de a poco dormir se convirtió en un hábito, más y más lindo, podía dormir destapada, dejar un pie a pata suelta fuera de la cama,
hasta que podía dormir completamente sola.
Sola cerraba los ojos.
Podía ducharme con la cortina cerrada,
y cerrar los ojos sin miedo cuando me sacaba el shampoo.
Pero cuando la soledad toco mi única ventana de la casa que estaba en la cocina, entró con mentiras envolventes y mi cuerpo
parecía de nuevo un cadáver.
En putrefacción, pero aun culiable para los necro-románticos.
El miedo volvió
con los pensamientos, Inútiles para alguien que trata de dormir. Para alguien que trata de hacer su vida, funcionar,
mejor quedarme en la Shell,
donde hay panchos,
Mirinda,
gente rara.
Que los dibujos se hagan cargo de los pensamientos,
que los dibujos se hagan cargo de las historias,
que los dibujos se hagan cargo del miedo.
Pero también se hicieron cargo de mi cuello y se cargaron mi espalda.
Dormir era algo cada vez más lejano,
Mas raro,
Ni los vampiros me entendían
¿Para qué quedarse despierta si no vas a chupar sangre?
¿O chupar pico?
Déjenme en paz, que quiero dormir.
Doparse era la única solución,
Solo que de a poco perdía algo de mi.
Un poco de brillo en los ojos, un poco de equilibrio al caminar,
Vacilar con poco equilibrio entre doparme y no doparme era complejo.
Dormir o no dormir,
Pero esa no era la custión.
Quien diría que la peor solución no era estar dopada
Era estar acompañada…
Eso me dejo mal acostumbrada,
Y mucho peor que antes.
Porque me di cuenta,
Como ahora relleno el espacio vacío de la cama con cachureos
Como me cago de frio,
Como ya no me despierta alguien que no es mis pensamientos
Solo para decirme chao, te amo.
Yo también te amo.
Y seguía durmiendo.
Dejé de doparme,
Volví a descansar,
Las siestas se volvieron un deporte.
Amaba dormir,
Pero deje de amar.
Así que ahora me despierto con frío
y con pensamientos.
Al menos ya no tengo miedo de cerrar los ojos,
Pero si a la soledad que nunca he sabido controlar.
Confesión N°9 ¿M de Monstruo?
24 de julio, 2026
Me siento como un monstruo.
El chico guapo del carrete me preguntó si era una mala persona, respondí que sí.
Él me hizo dudar con su mirada, y volví a las palabras, con un no.
Porque nada lo hago por el mal, lo hago por mí, y eso no está mal.
También me preocupo demasiado por los demás, termino en paranoia de escenarios probablemente improbables.
Donde las personas me odian y dirán lo peor posible,
pero termina siendo que un escenario sigue siendo un escenario, un actor interpretando, mi mente hace una obra de teatro que cuando acaba,
los actores se desordenan y toman alcohol como artistas, llenos de pasión y pena.
Todo esto no significa que a veces pasa peor que lo peor que imaginé peor.
Aún recuerdo sus palabras “Yo nunca te hubiera hecho esto”
¿en qué clase de monstruo me convertí?
Ya no es el de las palabras ofensivas,
donde la labia era una quemadura de tercer grado,
o el de puño limpio, buscando saciar una venganza que envenena.
Ya no era ninguno de esos, era el que destroza el órgano que mantiene latiendo y fluyendo la sangre.
Solo con decisiones, decisiones que, si no tomaba, el aire de mis pulmones me abandonaría para siempre,
la rabia me mataría como una maldición japonesa,
donde el cuerpo pierde su forma humana,
me hubiese convertido en el verdadero monstruo que actualmente temo ser,
temo serlo.
Esas palabras de pena e impotencia que salieron de su boca me han acompañado, como una flecha en la espalda que no logro sacar,
acompañar quizás no es la palabra.
Espero no sean más de 19 días y 500 noches,
Sino sería que Joaquín sabina miente, no lo podría tolerar.
Sino me recordaría a mí,
que me mentía a mí misma, pensando que el futuro era brillante, mientras me podría.
Pero solo brillé cuando tomé la decisión.
Brillante neón si, donde la decadencia vuelve a mi vida, con demasiados colores, led, rojo, y encandilando a los tibios.
La soledad que no habitaba hace más de 2 años, me hizo reencontrarme, destrozarme, enfrentarme a mi monstruo.
Este es como una torre Yenga, que de a poco le voy sacando pieza por pieza, sin calcular cuál botará la torre.
Total, la tengo que armar de nuevo, ¿qué tan terrible puede ser tocar fondo?
¿Hondo?
Si ya lo he hecho como 4 veces, y logro armar la torre Yenga de nuevo.
Todas las piezas en orden distinto, a veces pierdo piezas bajo el sillón y tengo que improvisar con nuevos objetos.
O como cuando me robaron un Yenga para mí, como un souvenir.
¿Qué tan real es robar un pedazo de Yenga?
¿O dar el tuyo?
Ambas me encantan, robar es un acto de amor distinto a dar algo que ya es tuyo, uno es entregar tu corazón, el otro es que te lo roben.
En ese caso me gustan los delincuentes, delincuentes que me roban cuando menos lo quiero, por eso roban, porque no quiero amarlos.
No quiero entregar el órgano que me mantiene latiendo y fluyendo la sangre.
Pero yo sí regalo,
lo regalo,
porque ahora si me da miedo que el guardia del líder me atrape, me registre, solo por mi cara de ladrona que no soy.
Quiero vivir el monstruo un poco más, que sé que no es mala persona, pero lo quiero vivir más, a ver si logro destruirlo,
desintegrar la torre Yenga, que se pierda todo bajo el sillón, que se queme, un incendio, flecha desenterrada.
De anticipo le pido perdón al monstruo,
porque sé que nunca se va a ir.
Pero que se detenga, por favor que se detenga el órgano que me mantiene latiendo y fluyendo la sangre.
“yo nunca te hubiera hecho esto”
Palabras por favor paren, que paren en la noche 499.
Confesión N°8 Sopa de cigarros
23 de julio, 2026
Devuelta en viña del mar, donde la sopa favorita de la casa es la de pollo con papas, pero la más odiada del público
es la de cigarros, que se cocina fría cuando llueve, en un cenicero que solía ser mi vela de soya de confort, que cada
vez que la apagaba salía un mal olor, pero valía la pena prenderla, es como yo, ¿pa qué invitan si saben cómo me pongo?
cuando se acabó la vela no tardó en evolucionar cual Pokémon a un cenicero bastante lindo, bastante amplio y con comprensión
a su usuario, no me juzga por cuantas colillas le dejo, y la mayor parte del tiempo son montañas de colillas, pero no me juzga.
Se aloja en la terraza, donde no hay donde sentarse, solo uno puede acurrucarse entre bellos maceteros, que tratan de proteger
a las plantas del hambre insaciable de la Canelita.
Llovió y la sopa de cigarros cobró vida como un monstruo, que vive para atormentarme y recordarme que la debo vaciar, cada pucho
que fumo cae en la sopa, emitiendo un sonido placentero y queda flotando con los otros puchos, es una pool party, las chiquillas
se sacan los bikinis y los flacos se besan a escondidas. Los curados se ahogan, y nadie se da cuenta.
Eran buenos esos carretes, sobre todo cuando era invierno y la piscina te miraba con la mirada más seductora posible.
Fulanos lograban
robar besos con sabor a copete insoportable, ¿pero la piscina? La piscina de agosto te seducía con sabor hipotermia, cloro y abejas muertas.
Yo fui una de esas abejas, o de esos curados, que se ahogó y murió el 2019. Ahora solo soy un fantasma que pena penes, y te llama después
de ver el video maldito que indica tu muerte en 7 días.
Nadie me creería si les digo que soy un fantasma, porque cuando me tocan, sienten el calor de mi calentura, y el sabor de copete
insoportable. Eso es porque así estaba yo antes de morir en la piscina, caliente y copeteada.
Pero no se asusten, que yo si revivo, si me invocan, si me llaman, un mensaje, me vuelvo eterna.
Porque nadie bota la sopa de puchos, yo me quedo flotando, sin bikini, bajo la lluvia, copeteada, sin juzgarte,
en la terraza entre los maceteros, lista para acurrucarme o besos a escondidas o morir.
▶ Video maldito
Confesión N°7
22 de julio, 2026
Es triste
Es triste sentirse inútil, serlo y no hacer nada al respecto.
Es triste no poder fumar pucho y fumar igual.
Es vergonzosa mi tos del evidente pucho que fumo,
Es vergonzosa la gran abstinencia que me da al no fumar,
Es triste mi mirada de drogada, de curada.
Es triste cualquier pieza que habite, llena de cosas en el piso, confort con mocos, ropa sucia, todo desparramado en la cama,
juguetes que me miran preocupados, con impotencia.
Siempre he sentido culpa de todo, como si fuese una persona religiosa que se autoflagela.
Pero no soy muy religiosa, sería mas bien una suripanta de las religiones, creo que todos los dioses son válidos,
porque no hay nada mas fuerte que la imaginación del ser humano unida, creando así todos los dioses posibles,
el poder de la mente humana creo que debe ser ilimitado.
Me gusta imaginar para crear, no imaginar y no hacer, me calienta la sopa no empezar proyectos, pero me hace mucho peor no terminarlos.
Y eso es lo que normalmente pasa, empiezo un proyecto, me obsesiono, lo abandono.
Es triste tener a mis personajes mirándome decepcionados, conviviendo dentro de mi cabeza tratando de no volverse locos
con las mañas de cada uno, a veces no quieren ni lavar los platos. Esperando a salir un día a la luz,
solo para que no me guste lo que terminé de crear. ¿para esto esperé tanto, Ani?
A momentos tengo fe, a largos ratos no. Pero cuando tengo fe, siento que puedo mover tierra mar y montañas,
pero después me duele la espalda, y solo queda quedarme acostada en la cueva de sabanas con restos de tabaco que pierdo
poco a poco cada vez que armo uno.
Es como si pelechara, pero pelecho tabaco, lo reparto como migas de pan a un camino que quisiera volver por la inevitable nostalgia
que me condenan mis recuerdos. Tiendo a recordar mas lo bueno que lo malo, y parece bueno, pero es bastante malo cuando no recuerdo
por qué termine con alguien, o por qué ya no me junto con un amigo. ¿No era tan terrible al final? ¿Exageré?
¿Exageré cuando me hiciste gritarte a la cara a respuesta de tus propios gritos? ¿Exageré cuando me encerré en mi pieza un año entero?
¿Exageré cuando perdí todo el esfuerzo que me costó construir un hogar? Un hogar lejos de ti donde pinte sola azul las paredes
por la testarudez de esperar a que alguien me ayude. Quedó hermoso, cada vez era más hermoso ese espacio,
cahuineando con las cucarachas y tomando mate frío, esperando que el chico lindo saliera de la pega para que llegara a mi cueva.
Chico lindo que tuve que abandonar junto a todas mis cosas, llevándome solo lo innecesario, mis recuerdos. Pero no pude llevármelo
a él, lo verdadero esencial es visible a los ojos, y tenía una bella sonrisa con cara de que me rompería el corazón,
pero nunca lo hizo, fui yo la que se fué. Me dió amor libre e incondicional, y me dió lo que más duele en el mundo mundial,
recuerdos.
Es triste, triste, triste y vergonzoso todo lo que digo, soy buena vomitando hasta palabras, pero así me gusta, crudo sangriento y sincero.
Confesión N°6
21 de julio, 2026
Igual me preocupa la tos, a todos seguramente. Llevo mucho tiempo así, pero al menos cuando fui al doctor me dijo que mis pulmones están bien,
¿pero la garganta? ☹ los 4 días y medio que dejé el pucho (la noche del quinto día caí) me sentí mejor de la garganta, menos tos, pero una
caída emocional horrible, me da vergüenza cuánto dependo del pucho. Una verdadera adicción adiccionada potenciada por adicción adiccionable.
El sistema del tabaco me cagó, y mi única escapatoria son semanas de abstinencia extrema donde me vuelvo loca de atar.
Cuando vuelva a viña, lo intentaré de nuevo. Sería mi tercera vez intentándolo seriamente, pero realmente temo a donde me lleve nuevamente
la abstinencia inabstenible insustentable. Tonto pucho.
Confesión N°5
19 de julio, 2026
Me desperté a las 5 am por tos, nada del otro mundo, pero me mantuvo despierta cualquier cosa, pensamientos.
nada concreto o nada que quiera admitir. Pero empiezo a notar el hambre, el frío y las ganas de fumar. Quiero dibujar,
quiero ver The Wall, quiero un watero, un tapsin, fumar. Hago todo eso y escucho música, siento un desgarre en el pecho,
ganas de crear y olvidar lo que es fingir, solo abrir mi carne y que explote todo, sangre y viseras, un amor loco por la música.
¿No puedo parar de fumar, por eso la tos, mi cuerpo me debe odiar, más de lo que yo lo odio a él, pero vale la pena medir el odio?
¿No basta con las mismas acciones? A veces le demuestro amor tomándome un jugo verde y debe jurar que lo hago obligada, y así es,
pero yo sí lo hago por amor, y miedo, miedo a que un día se canse de mi y me abandone, deje esta mente a merced de sus angustias con
la mirada perdida en algo que no puede tener, con un hambre insaciable de destruir el cuerpo que ya no tengo, préstame más ropa,
que tengo frío. Siempre lo mismo. Le pido más y más, ¿y que le doy? Un jugo verde que trago como la primera vez que tome una cerveza,
forzado y revisando a cada trago si ya falta menos para que se acabe. Pero la cerveza ya no es lo mismo ahora para la desgracia de
mi cuerpo, la cerveza me hace sentir más aliviada que cuando tomo un largo suspiro, un largo suspiro se transformó en el recurso
de no saber que mas decir y de que la calada de pucho estuvo buena. Escucho twilight en loop esperando que algo pase, que un dibujo
aparezca como arte de magia acompañado de un poema que exprese todo lo que siento, pero ¿cómo expresaré todo lo que siento si no se
lo que siento? Solo doy jugo, no jugo verde por desgracia, mas bien vómito negro, sola, en un baño sin luz.
Confesión N°4
Chirimoya colada
18 de julio, 2026
El sexto día nunca llegó.
Tengo un bristol y siento mi cuerpo denuevo, ya estaba bajo más estupefacientes así que el tabaco me trata bien, muy bien. Aun tengo pena pero se siente bien, pena rica, con tabaco, con mi pucho. Eso no significa que no me tomare lo que queda de chirimoya colada que mi mama compró sin querer, esa se queda conmigo.
Escucho música con mi pucho y todo está bien, técnicamente no, pero no importa.
Confesión N°3
Día 5
17 de julio, 2026
Son las 8 am, mi quinto día sin Pucho mi más grande y peor adicción.
Le temo a las adicciones, porque tiendo a caer en ellas, no tienen que mentirme, me se la verdad, lo veo en las advertencias de sus empaques o en la de sus ojos.
La primera vez que fumé un tabaco fue a los 19, porque siempre dije que nunca fumaria en mi vida porque hacía mal.
acaba de morir un amigo y estaba en 2 delirios: por qué vivir? Y hay que vivir.
Recuerdo que estaba con dos amigos discutiendo esto, y sentí algo fuerte pero repentino, fuerte y que no podía aceptar un no como respuesta, Sofi hazme un pucho. Ella, a pesar de todos los años que le dije que nunca me dé un cigarro, ahí estaba mi primer pucho entre mis dedos, ella lo entendió todo, si no tenía ese cigarro a mi disposición en ese preciso momento me derrumbaría, cuando lo probe sentí que me bajaba la presión, y mis pensamientos encontraban una dirección. y descubrí que eso era lo que me faltaba, una prueba de muerte sin morir por completo.
Hay muchas adicciones disponibles en el mercado, el clona es otra que conocí a los 21 por medicación, pero ahora suele ir y venir a mi puerta, toca el timbre pero cuando abro la puerta no hay nadie, ya está adentro, desnudo en mi cama con un vino, y yo ya estoy acostada, y nunca se quiere ir de mi casa, y temo no volver a despertar.
Me da miedo la coca, el tussi y la keta, adicciones que no se como reccionarían a mi o yo a ellas,¿ como llevaría adicciones así?, si ya no soporto estar lejos de tus labios, sin contacto a tus ojos, ni poder acoplarme a tu piel. Una adicción más, mejor una adicción menos, pero si eres tú, dame más.
Confesión N°2
Oda al Pucho u.u
16 de julio, 2026
Me siento incompleta sin el pucho, mi media naranja, mi peor pecado, mi toxica favorita.
Lana del Rey llora por hombres y yo también, pero más lloro por el pucho que no puedo
tener ahora entre mis labios, dentro de mi ojo molestandome, despertándome en la mañana
para que lo acompañe afuera, pegado a mis dedos como si me extrañara tanto a mi como
yo lo extraño a él. Está lloviendo, si lo tuviese conmigo lo cubriría con mis manos
evitando que se moje, mientras me empapo yo. Si le entrego a alguien mi cuerpo por
las noches lluviosas que serán julio, ¿quién me dirá que no me ilusione?
Solo el Pucho me entendería.
Confesión N°1
16 de julio, 2026
Es mi cuarto día sin fumar, cada vez que lo necesito me siento terrible
(ಥ﹏ಥ) pero hacer este blog me ha ayudado mucho! estar programando todo el día me ayuda,
me mantiene tan obsesiva y con la mente ocupada que casi no quiero fumar ( ̄ω ̄;) pero
cuando no programo, me quiero arrancar la cabeza (ᗒᗣᗕ)՞